Respecto a la movilidad de las colmenas de unos lugares a otros, en cursos ofrecidos por el sindicato al que pertenezcas, en las primeras instalaciones, se dan lecciones por ejemplo para la protección: como mantener la espalda recta para que la columna vertebral trabaje adecuadamente, el buen uso de las piernas, mantener el equilibrio ideal, el buen uso de los brazos, etc.

Para la protección de los apicultores se utilizan monos para el cuerpo junto con un rostro que protegerá la cara y unos guantes de material especializado.

La apicultura es una actividad gratificante pero si no guardamos las debidas precauciones, las lesiones de espalda van a obligarnos a dejarla antes de poder disfrutar de ella. Hay que recordar que un alza de colmenas llenas de miel puede pesar 30 kilos con facilidad.
El asentamiento ideal sería el que dejara pasar un vehículo entre las colmenas. Comprendemos que esto no siempre es posible pero es imprescindible. Tendremos que dejar un pasillo de, al menos, 1,5 metros detrás de las colmenas para pasar con comodidad.
Las colmenas, como hemos dicho, han de estar bien aisladas del suelo. Esta precaución evitará enfermedades en las abejas y en el apicultor; Revisar colmenas con la espalda doblada acaba pasando factura. Cada apicultor deberá encontrar la medida que le resulte cómodo: separar las colmenas 50cm del suelo puede ser una medida adecuada.

FUENTES: Apicultutora de 25 años, Eva Canete Chamorro.

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