Las abejas fueron en su origen avispas que abandonaron la actividad depredadora para pasar al aprovisionamiento de polen, miel y colaborar en el cuidado de las crías. Estas avispas eran capaces de ingerir néctar y recoger polen y fue  hace aproximadamente unos 100 millones de años cuando comenzaron a diverger de las verdaderas avispas predadoras.

El primer fósil en el que se aprecian estructuras propias de la recolección de polen y de su transporte al nido está datado en unos 40 millones de años, siendo la ancha pata trasera y los pelos plumosos las dos estructuras más características de estos predecesores de las abejas.

Tanto la aparición como la progresiva evolución de todos los grupos de abejas recolectoras de polen y néctar va ligada estrechamente a la aparición de las plantas con flores sobre la Tierra y a su progresión hasta constituirse en la vegetación dominante del planeta. Así se entiende que las abejas tengan aptitudes especiales para reconocer los olores, formas y colores de las flores y que éstas ofrezcan recompensas en forma de néctar y polen, con lo cual se completa la cooperación: Las abejas realizan la polinización cruzada que permite la aparición de semillas y el intercambio de material genético entre plantas distintas y a cambio obtienen los dos recursos alimenticios vitales. De estas abejas primitivas surgieron los ancestros de las abejas melíferas contemporáneas, sus parientes más cercanos como son los abejorros y abejas solitarias.

Las abejas sin aguijón o meliponas son parientes más alejados pero han convergido con las abejas melíferas en el desarrollo de una estructura social y en formar colonias permanentes. Según el registro fósil se han producido pocos cambios morfológicos entre las abejas de miel que existían hace unos 30 mill. de años y las actuales. Esto parece indicar que estas abejas vivían en colonias con un comportamiento social bien desarrollado.

 Fuente: Libro: Valero, una villa serrana en el valle de la Quilama de Jose Ignacio Díez Elcuaz.

Cuando el apicultor, llevado por un importante crecimiento de sus colmenares y del más diminuto ganado que tiene la actividad agropecuaria, comience a pensar en generar una actividad comercial internacional enderezada a la colocación de su miel , allí tendrá que empezar por familiarizarse con lo que facilita su objetivo así como aquello que se lo complica . Podrá encontrar entonces las herramientas que le ofrece el comercio exterior para arribar a acuerdos con importadores (formas de las negociaciones, contratos, etc).

Se encontrará con serios escollos como los requerimientos de su contraparte al exterior, regateo de las condiciones de venta y las regulaciones internacionales y del país de destino de la mercadería.  Este último punto comprende las  exigencias sanitarias que han impuesto los distintos países, el CODEX, que es el código internacional que rige en materia de alimentos y las resoluciones de la Unión Europea. En el Codex y en el Código Alimentario Argentino se requieren los siguientes requisitos mínimos para la miel: humedad máxima el 18%, máximo de sacarosa 5%, azúcares invertidos mínimo 65%, diastasa mínimo 8 U.G., acidez máxima 40 ml/kg  y HMF máximo 40 mg/kg.

Además de estos parámetros básicos, debido a los excesos en la utilización de sustancias químicas y de productos veterinarios no aprobados para atender las enfermedades de la colmena u otros usos, se han puesto severas restricciones al acceso de mieles que contengan residuos de las mismas.

Dado que en la Comunidad Europea la regulación de los límites máximos residuales (LMR) de fármacos veterinarios en alimentos de origen animal (regulac. 2377/90/EC del Consejo Europeo)  no regía para el caso de la miel,  no existen entonces requerimientos comunes para los distintos países europeos por lo que varían de un estado miembro a otro y de un importador a otro.  Por otra parte, al contar con avanzadas técnicas analíticas y con laboratorios muy bien equipados, esos países pueden controlar con mayor eficacia el flujo de mieles del exterior en base a dichos modernos controles. Actualmente, el límite máximo residual para medicamentos  en la miel es de diez partes por billón, siendo un valor que solamente es detectado por equipos de avanzada tecnología. Se trata de un valor tope que en el caso por ejemplo de los nitrofuranos se reduce a una tolerancia cero. Hay que tener en cuenta que la Argentina recibió en el 2004 una alerta sanitario por la existencia de  nitrofuranos en  mieles recibidas en el Reino Unido y conforme a las reglamentaciones comunitarias una segunda alerta implicaría ya la imposibilidad de enviar miel a Europa. Como lo explicara el Sr. Frank Filodda, representante de la firma alemana Fürsten-Reform en un seminario realizado durante la feria apícola de Lavalle, Provincia de Mendoza, el valor tope citado opera como una barrera testigo, la que en el caso de hallarse vestigios de nitrofuranos que solamente se aproximasen a ese nivel, ello podría dar lugar al cierre del ingreso futuro de mieles argentinas, remarcando el criterio de la tolerancia cero. Tanto la firma mencionada como el mercado en general exige el no uso de los antibióticos (estreptomicina, sulfonamidas, tetraciclinas,etc.) pues ellos “tapan enfermedades, producen resistencia, además de aumento de la concentración del medicamento y en consecuencia, la contaminación de la miel y de la cera”.  Así fue que la UE  cerró las puertas a las mieles brasileñas: “El Gobierno no realizaba los controles sanitarios y de calidad y los técnicos no acompañaban al productor. Europa dejó de comprar miel brasileña  y es difícil que lo vuelva a hacer en el corto plazo”.

Es fundamental procurar la preservación de los mercados en los que las mieles salmantinas todavía no han dejado de ser consideradas como alimentos confiables y de buena calidad.

También para el cuidado del interés particular del productor que desee  crecer en el plano económico y en el de la calidad de su producto es ineludible la necesidad de gestar un autocontrol de las circunstancias aludidas y que trabaje con el apoyo veterinario y técnico necesario para orientar su emprendimiento hacia una cultura apícola intimamente vinculada a la naturaleza y respetuosa de él.

FUENTES:Pesidente de la Cooperativa de San Miguel de Valero, Santiago Canete.

POLILLA DE CERA

 Este lepidóptero causa, todos los años, grandes estragos a los apicultores dañando panales. El adulto de la alevilla entra en la colmena y deposita los huevos en lugares inaccesibles a las abejas. La Larva de la alevilla emerge, sube a los panales y hace túneles a éstos, alimentándose del polen, de néctar, de miel, rompiendo la cera mientras come. Galleria hace estragos en condiciones bajo las cuales la colonia se debilita y no hay suficientes abejas para cubrir los panales o en situaciones en que las abejas abandonan la colmena o cuando el apicultor deja panales expuestos. Una colonia con una población moderada las abejas mantiene a raya al lepidóptero ya que tan pronto las larvas del lepidóptero emergen, las abejas se dan a la tarea de removerlas de la colmena.

 LOQUE AMERICANA

La loque americana (AFB) es la más grave de las enfermedades bacteriales contagiosas de declaración obligatoria y de ámbito internacional que afectan a las crías de la abeja melífera. El organismo causativo es una bacteria virulenta que forma esporas, Paenibacillus larvae var. larvae. AFB puede surgir y propagarse de un modo rápido a través de una colonia, y si no es tratada puede resultar en la muerte de la población de la colmena en un corto espacio de tiempo.

 LOQUE EUROPEA

La Loque Europea no se considera una enfermedad tan seria y contagiosa como la Loque Americana ya que el complejo de bacterias que causan esta enfermedad Bacillus Alves y Mellisococcus pluton no esporulan. Al no existir una forma resistente, las mismas abejas, poco a poco, van eliminando la enfermedad según haces sus faenas de limpieza. Las larvas más afectadas son las larvas menores de 48 horas de nacidas. La enfermedad es más notable durante la época de mayor expansión de la colmena. Las larvas mueren, en la mayoría de los casos, contorsionadas o encorvadas a lo largo de la celda, a diferencia de la Loque Americana en la cual las larvas mueren estiradas a lo largo de la celda. La larva se torna amarillenta y luego marrón y su sistema de tráqueas se percibe con facilidad. En colonias con un grado de infección alto, la cría puede estar salteada y los opérculos hundidos y perforados lo que puede llevar a confundirla con la Loque Americana. Otra diferencia es que las escamas de Loque Europea son más fácil de remover y son un tanto gomosas mientras que las de Loque Americana son quebradizas y difíciles de remover del fondo de la celda. La larva no genera la tira de mucosidad al ser estirada con un palito.

ÁCAROS TRAQUEALES

El ácaro parasítico Acarapis woodi Hirst no es visible a simple vista, siendo necesario el examen microscópico ya que su tamaño oscila únicamente entre 125 y 174 micrones (Delfinado-Baker y Baker 1982). Tiene básicamente una forma ovalada, y es de color blanco traslúcido. Este ácaro infecta los tubos traqueales de la respiración (o tráquea) y los sacos de aire de la abeja melífera, y se suele presentar en cuantiosos números, gracias a lo cual consigue perforar las paredes de la tráquea y alimentarse de la hemolinfa de la abeja.

POLLO YESIFICADO

Ascophaera apis, que es un hongo, causa en las larvas de la abeja melífera la enfermedad conocida con el nombre de pollo yesificado.

Otra de ellas son los agentes de enfermedades diversas, En la colonia de la abeja de la miel es frecuente que se hallen presentes algunos virus. Pero la incidencia de infección en la abeja melífera y las señales de síntomas de enfermedades parecen depender, en medida considerable, de otros factores causantes de estrés que afectan a la colonia, como son la escasez de espacio, alimento o agua, la meteorología o la incidencia de infecciones, sean de tipo bacterial, fúngica o acárida, que llegan por otras vías.

 TIÑA

Se estima que la polilla mayor de la cera, Galleria mellonella, causa daños por valor de hasta 5 millones al año, contando únicamente los causados en los Estados Unidos.

La polilla adulta de la cera tiene un color marrón grisáceo y una envergadura de alas de unos 3 cm. La polilla adulta hembra penetra en la colmena y pone los huevos directamente en el panal. Las larvas de la polilla de la cera se alimentan de la cera, el polen, e incluso, si hay muchas larvas, de las crías del huésped.

NOSEMIOSIS

Es conocido con el nombre de Nosema apis, y es un organismo microsporáneo parasítico que causa la enfermedad denominada nosemiosis, así como también disentería, en la abeja melífera. El grupo de índole microsporánea está compuesto por organismos unicelulares que forman esporas. No son visibles a simple vista, para apreciarlos es necesario examinarlos bajo microscopio.

FUENTES:Apicultor de 52 años, Victor Navarro Santos.

 Desde hace décadas, la supervivencia de la abeja melífera (Apis mellifera) se ha visto claramente amenazada debido a la presencia del ácaro de la varroa que fue introducido por abejas asiáticas importadas al continente europeo. Con el transcurso de los años la varroasis se ha convertido en un enemigo mortal que la abeja melifera europea en estado que la silvestre no pudo superar, sobreviviendo exclusivamente este tipo de abeja en circunstancias de control humano mediante aplicación de tratamientos específicos contra la varroasis.

Por ello, territorios de montaña, como la Cordillera Cantábrica, han visto desaparecer casi por completo las poblaciones de abejas silvestres que, al no poder ser tratadas para evitar la enfermedad, han desaparecido. Además, el paulatino abandono del medio rural y la actividad apícola, hace que sea prácticamente imposible encontrar colmenas en las zonas altas de los valles, concentrándose las que quedan en las zonas más bajas y con mejores accesos. A esto hay que añadir el hecho de que la polinización se ve dificultada en el caso de los ecosistemas de alta montaña donde predomina una orografía abrupta ya que las áreas de pecoro de las abejas (distancia máxima que se desplazan para buscar polen desde la colmena) se estiman en torno a 1,5 kilómetros alrededor de la colmena, frente a los 3 km de en relieves menos accidentados.

Este ácaro es un ectoparásito (parásitos externos), forético de la especies de abejas Apis mellifera y Apis cerana reproduciéndose en sus estadios larvales y pupales (cría abierta y operculada). Fue descrito por A. C. Oudemans en 1904. Después de 100 años se averiguó que el ácaro que atacaba Apis mellifera era diferente al descrito por Oudemans para Apis cerana.

También afecta la abeja en estado adulto viviendo en estado forético sobre ella. El ácaro absorbe la hemolinfa del insecto disminuyendo su masa corporal (peso). En estado larval es más crítico debido a que los adultos nacen con menos del 30 % de peso de un adulto no parasitado.
Puede destruir las colmenas, lo que ocurre generalmente durante el invierno.

Estos ácaros tienen ocho patas en estado adulto que terminan en ventosas, mientras en estado larval poseen seis patas. Las hembras son las que parasitan a las abejas, y son de un color castaño rojizo claro a rojizo oscuro.

Los machos son de color blanquecino amarillento, tienen menor consistencia y son mucho más pequeños que las hembras por poseer dimorfismo sexual. El cuerpo de la hembra varroa adulta está adaptado al parasitismo y a la foresia, tiene una forma elipsoidal, es deprimido dorso ventralmente. La hembra mide alrededor de 1500 µm, de ancho, lo que es muy grande para un ácaro. El macho no está adaptado al parasitismo, ya que su cuerpo es casi esférico; y mide 400 µm.

La hembra pone sus huevos en las celdas de zánganos y obreras. Ingresando a las mismas horas antes del operculado. La hembra fundadora entra a la celda de la larva que va a parasitar aproximadamente 15 horas antes de la operculación que ocurre en celdas de abeja obrera al noveno día, y en abeja zángano al décimo día. Como preferencia tendrán la celda de zángano, en virtud del mayor período de metamorfosis que tiene el macho (23 días). Pudiendo criar de 5 a 7 ácaros en una celda de zángano y de 3 a 6 en una de obrera. La fecundación de la varroa hembra se produce en el interior de la celda, una vez operculada. El primer huevo puesto por una hembra de varroa da como resultado una hembra, el segundo un macho (al ser un huevo no fecundado), y los siguientes son hembras, poniendo un huevo cada 30 horas aproximadamente. Cuando la celda es infestada con una sola hembra de varroa fundadora, el apareamiento sólo puede ocurrir entre el macho y sus hermanas, y es entonces consanguíneo.

El macho se aparea con la primera hembra tan pronto como llega a la fase adulta. El apareamiento puede ser repetido hasta 9 veces. Cuando la segunda hija llega a ser madura, el macho abandona la primera hija, para aparearse con ella. Si una tercera hija llega a ser adulta, se repite el mismo escenario.

Período de desarrollo:

  • Huevo macho 5,5 a 7 días
  • Huevo hembra 7,5 a 9 días (Fantidis, 1983)

En estado el primer síntoma es que encontramos abejas con alas deformes, que no pueden volar, de tamaño reducido, tanto en el interior como en el exterior de la colmena. El abdomen y tamaño general de estas abejas se haya reducido hasta en un tercio.

La falta de vitalidad, muerte prematura y debilitamiento de la colmena son características típicas de la enfermedad. La colmena desaparece lentamente, no quedan abejas en su interior cuando las encontramos

Causas naturales de la expansión de varroa son: El pillaje, la deriva, entrada permanente de zánganos, las manipulaciones descuidadas del apicultor en virtud que confecciona núcleos con cuadros de cría (operculados normalmente) llevando varroas de una colmena a otra. La transhumancia de colmenas es sin duda lo que expande la enfermedad por toda la geografía del país.

Causas artificiales de la expansión de varroa: Este ectoparásito se distribuye actualmente por todo el mundo, siendo actualmente cosmopolita. Sin duda el movimiento de colmenas, núcleos y reinas de un continente a otro fue la causa de su actual distribución mundial antropógena.

FUENTES: Pesidente de la cooperativa de San Miguel de Valero, Santiago Canete.

Respecto a la movilidad de las colmenas de unos lugares a otros, en cursos ofrecidos por el sindicato al que pertenezcas, en las primeras instalaciones, se dan lecciones por ejemplo para la protección: como mantener la espalda recta para que la columna vertebral trabaje adecuadamente, el buen uso de las piernas, mantener el equilibrio ideal, el buen uso de los brazos, etc.

Para la protección de los apicultores se utilizan monos para el cuerpo junto con un rostro que protegerá la cara y unos guantes de material especializado.

La apicultura es una actividad gratificante pero si no guardamos las debidas precauciones, las lesiones de espalda van a obligarnos a dejarla antes de poder disfrutar de ella. Hay que recordar que un alza de colmenas llenas de miel puede pesar 30 kilos con facilidad.
El asentamiento ideal sería el que dejara pasar un vehículo entre las colmenas. Comprendemos que esto no siempre es posible pero es imprescindible. Tendremos que dejar un pasillo de, al menos, 1,5 metros detrás de las colmenas para pasar con comodidad.
Las colmenas, como hemos dicho, han de estar bien aisladas del suelo. Esta precaución evitará enfermedades en las abejas y en el apicultor; Revisar colmenas con la espalda doblada acaba pasando factura. Cada apicultor deberá encontrar la medida que le resulte cómodo: separar las colmenas 50cm del suelo puede ser una medida adecuada.

FUENTES: Apicultutora de 25 años, Eva Canete Chamorro.

 Las picaduras de abeja y avispas son comunes en primavera y verano, cuando hay más polen y las avispas y abejas están más activas. Son los niños quienes suelen ser los más afectados, normalmente en los pies y las manos.

La reacción habitual de una picadura es un dolor intenso en el momento, con la formación de una pápula (levantamiento rojizo de la piel con un punto central donde actuó el insecto). Puede haber edema progresivo en las 24 horas siguientes y luego una sensación de picor tremendo durante los próximos días.

Estos síntomas pueden ser muy molestos durante más tiempo si no aplicamos un remedio inmediatamente después de sufrir la picadura. Desde una simple sustracción del veneno y aplicación de barro si estamos en el campo sin mayor remedio a mano, hasta la aplicación de productos farmacéuticos diseñados para aliviar el picor o el dolor de la picadura.

Pero el verdadero problema surge cuando uno tiene alergia a la picadura de abeja porque en estos casos al no recibir el tratamiento adecuado frente a su reacción alérgica puede adquirir tal gravedad que incluso puede llegar a producir la muerte en cuestión de muy poco tiempo. Por esto es importante saber reconocer los síntomas de una posible alergia a las picaduras de abeja, y saber reaccionar a tiempo.

FISIONOMÍA DE LAS ABEJAS Y AVISPAS

ABEJAS

FISIONOMIA. Son hormigas evolucionadas. Su aguijón presenta la forma de un arpón. Su alimento es la miel.

VIDA SOCIAL. Habitan donde hay floración. Hacen los panales con cera. Son sociables. Necesitan vivir en colmenas junto a unas 30.000 más para protegerse del frío.

CONVIVENCIA CON EL HOMBRE. Se tienen que ver en peligro para llegar a picar porque, cuando clavan el aguijón, mueren inevitablemente. Los enjambres y colmenas se pueden recoger de forma ecológica. Son muy beneficiosas para los humanos en diversas aplicaciones farmacológicas.

AVISPAS

FISIONOMIA. Son hormigas primitivas y con una cintura estrecha. Su aguijón es recto. Se alimentan de abejas e insectos.

VIDA SOCIAL. Habitan cerca del agua. Fabrican las colmenas con celulosa (papel) o con barro. No son sociables. Los avisperos no albergan a más de 200.

CONVIVENCIA CON EL HOMBRE. Cuando pican, no mueren. Al ser omnívoras, comen carne. Cuando ven a alguien tumbado, le muerden con sus mandíbulas cortadoras, con la intención de llevarse un trocito de carne. Los avisperos no se pueden recoger. No ofrecen ningún beneficio para los humanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Albert Einstein aseguró que si las abejas desaparecían de la tierra la vida en el planeta estaría abocada al desastre en poco más de dos meses. La razón es bien sencilla. Las abejas cumplen una labor fundamental para la conservación del medio ambiente: Polinizan las flores y hacen crecer las plantas que generan el oxígeno. Uno de los animales más antiguos del planeta es además el productor de uno de los alimentos más deliciosos y beneficiosos para la salud de cuantos existen. La miel es un producto natural que los humanos conocen y consumen desde hace casi doscientos mil años. A este alimento mítico, rodeado de leyendas, se le atribuyen toda clase de propiedades curativas y nutritivas.

 Solo las abejas más viejas pican. Saben que su vida se acorta y dejan que las jóvenes trabajen mientras ellas defienden la colmena. Cuando una abeja pica muere. Su aguijón queda separado del cuerpo e incrustado en el cuerpo del intruso. Los apicultores están más que acostumbrados a estas picaduras. Aseguran que algunos estudios demuestran que la picadura de la abeja, más allá de su dolor, es incluso beneficiosa para la salud ya que ayuda a fortalecer el sistema inmunitario.

 

 

 

FUENTES:Apicultora de 25 años, Eva Canete Chamorro.

Las abejas, son incapaces de regular la temperatura de su cuerpo. Una abeja aislada del resto de su colonia acabará, por tanto, teniendo la temperatura propia del lugar en que se encuentre.

Es conocida de todos los apicultores la facilidad con la cual las abejas sorprendidas por la caída de la tarde en los breves días invernales quedan paralizadas apenas unos centímetros de la piquera de la colmena muriendo durante la noche. Un fenómeno que en principio no debe alarmarnos a los apicultores, dado que afecta principalmente a individuos enfermos de la colonia.

Las abejas comienzan a entrar en su estado de parálisis por debajo de los 9º si bien esta temperatura no debe ser tomada en su valor más estricto dado que es influenciada por las condiciones atmosféricas, especialmente el viento. En cualquier caso, de todos es sabido que pese a la incapacidad individual de las abejas para regular su temperatura, el nido de cría sí que permanece a una temperatura prácticamente constante de 34º-35ºC.

Las abejas elevan la temperatura del nido de cría hasta el entorno de los 35ºC. Este logro es el resultado de la producción de calor que acompaña al movimiento de los músculos torácicos, los potentes músculos que mueven las alas de las abejas durante el vuelo. Para poder realizar ese ejercicio es necesario combustible, pues todo ejercicio no es más que una combustión. En nuestro caso el combustible natural es la miel que en forma de reservas son almacenadas para el propio alimento de la colmena y para el calentamiento del nido de cría. Una abeja aislada es capaz, con el temblor de sus músculos, de elevar su temperatura corporal en forma insignificante pero suficiente para el conjunto de la colmena si consideramos el verdadero colchón térmico resultante de la agrupación densa de miles de abejas en el racimo de invernada.

El consumo de miel por día para una abeja adulta en reposo es de 4mgr, por hora para una abeja en vuelo se aproxima a unos 14mgr y por día para una larva de 26mgr.

No solo nuestros ojos tienen dificultad para percibir alguna diferencia entre dos colmenas consecutivas y no extrañe que esa dificultad sea extensiva para los ojos de nuestras abejas, moradoras de esas colmenas.

El apicultor puede hacer frente a este fenómeno haciendo uso del conocimiento que poseemos de la visión de los colores de las abejas. Si bien las abejas tienen una percepción diferente de los colores que el ojo humano, no son ciegas para los mismos, de la misma forma que tampoco perciben el contorno de los dibujos realizados en los frontales de las colmenas.

La diferencia entre la visión de los colores de las abejas y la del ojo humano reside en la capacidad de las abejas para percibir la luz ultravioleta que a nosotros nos está vedada.

El amarillo, azul, verde, blanco y rojo, aun cuando este último color no es percibido por las abejas de la misma forma que por el ojo humano, de hecho el color rojo y sus tonalidades son percibidas por las abejas como marrón o azul oscuro.

Deberá evitarse el colocar colmenas con el frontal rojo junto a colmenas con esas tonalidades.

La humedad es muy importante ya que puede afectar a la colmena. Cuanto más fría sea la zona, más humedad habrá dentro de la colmena.

Una de las prácticas que influye notablemente, es la alimentación mediante bolsas de plástico que  introducen bruscamente en el interior de la colmena una gran cantidad de agua que debe ser eliminada. En noches frías sobre todo la colmena no puede ventilar y llega a enmohecerse. Esto dificulta la vida de las abejas.

Las abejas detectan  la humedad dentro de la colmena a través de las antenas que las abejas perciben el grado de humedad y esto lo hacen con una sensibilidad tal que son capaces de detectar variaciones en la humedad relativa de apenas un 5%.

Por eso los apicultores deben evitar poner los colmenares en laderas donde haya humedad y fuertes corrientes de aire. Así como los valles con humedad en las noches de frío.

FUENTES: Apicultor de Valero, 5o años Eladio Navarro.